La chatarra electrónica, desechos electrónicos o basura tecnológica es conocida por el concepto RAEE (Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos). El tratamiento inadecuado de los RAEE puede ocasionar graves impactos al medio ambiente y poner en riesgo la salud humana.
De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE) un desecho electrónico es todo dispositivo
alimentado por la energía eléctrica cuya vida útil haya culminado.1
La convención de Basilea por su parte define la chatarra electrónica
como todo equipo o componente electrónico incapaz de cumplir la tarea para la
que originariamente fueron inventados y producidos. 2
En España estos residuos están legislados por el Real
Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y
electrónicos, que los define como:
Aparatos eléctricos y electrónicos» o «AEE»: todos los
aparatos que para funcionar debidamente necesitan corriente eléctrica o campos
electromagnéticos, y los aparatos necesarios para generar, transmitir y medir
tales corrientes y campos, que están destinados a utilizarse con una tensión
nominal no superior a 1.000 voltios en corriente alterna y 1.500 voltios en
corriente continua.